“El recreo” y otros centros de reunión
 
 
   
Obra: El antiguo Santa Cruz - Crónicas de la capital de canarias - Autor: Francisco Martínez Viera
 
 
Francisco Martínez Viera
 
 
.....“El Recreo, sociedad de patriotas e instructiva de artesanos”, comenzó su larga vida el 2 de agosto de 1855, instalándose en la espaciosa casa de la calle de la Caleta (Rambla del General Gutiérrez), número 15, ya desaparecida. Fue su primer presidente don Cirilo Romero, de grandes entusiasmos e iniciativas, que supo trazar certero rumbo a la nueva sociedad.
.....Fueron sus postulados fundamentales, y fue su mejor propósito, realizar una obra patriótica y educativa, despertando la afición a las Bellas Artes y proporcionando a sus socios recreos y distracciones. Educar en diversas disciplinas a los jóvenes carentes de recursos y al mismo tiempo ofrecerles ratos de esparcimiento y de sana diversión. Finalidad merecedora de elogios, que nunca faltaron a la popular sociedad. Poco tiempo después de fundada funcionaban las clases de Lectura, de Gramática, de Historia, de Geografía, de Matemáticas, de Dibujo, de Arquitectura, de idiomas, a cargo de un profesorado competente y desinteresado. Estas clases, inauguradas con la mayor solemnidad, se vieron asistidas de numerosos alumnos, y el aplauso de aquella generación que lo presenció, fue unánime y justamente merecido.
.....Ese mismo año de 1855, dos meses después que “El Recreo”, se fundaba otra sociedad de fines parecidos: “El Progreso, sociedad de amigos de la juventud”, que había de ser la gran rival de aquélla y con la que, al correr de los años, había de fusionarse. De esta fusión había de nacer el “Círculo de Amistad”, la más popular de las sociedades de Santa Cruz, la de más amplio y definido sentido democrático, que había de sobrevivir y vencer todas las graves crisis porque atravesara, todas las contrariedades que dificultaron su marcha y pusieron en peligro su vida, porque siempre contó con una voluntad que supiera imponerse a las críticas situaciones y tuvo siempre “en su puesto de mando” nautas expertos que le sacaron de los escollos y la dejaron navegando en mar abierta...
.....La sociedad “El Progreso”, que había de unir su suerte bajo otra denominación a la de “El Recreo", después de una apasionada rivalidad, fue fundada el 13 de septiembre del año ya citado, eligiéndose como presidente a don Gregorio Carta e instalándose en la casa de la calle de la Noria, número 1, esquina a la de la Parroquia. Dos años después en 1857, cambió su nombre por el de “La Aurora”, cambiando asimismo de domicilio, inaugurando el nuevo en la calle del Tigre, la noche del 7 de febrero, con una interesante velada teatral. Su nuevo presidente era Don Rafael Béthencourt y Mendoza, que en 1871 había de ser gobernador civil de esta provincia.
.....Cuando se formaron estas dos sociedades ya existía el Casino Principal, fundado en 1840, instalándose primeramente en la casa número 4 de la Plaza Real (de la Constitución después), pasando luego a la número 2 y por último a la número 11, derribada para edificar el nuevo y suntuoso Casino. Dos años después se fundó el “Liceo Artístico y Literario de "Santa Cruz de Tenerife”, al que sirvió de local social el Teatro de la calle de la Marina. Este importante centro, de vida efímera, presidido por el que entonces era intendente de la provincia y jefe político, interino, don Epifanio Mancha, agrupó a todos los elementos artísticos y literarios de esta ciudad, figurando al frente de las distintas secciones, el doctor don Juan López de Vergara, de la de Literatura; el maestro don Carlos Esteban Guigou, de la de Música; don Cirilo Truilhé, de la de Pintura, y don Pedro Mariano Ramírez, de la de Declamación. Figuraban en este “Liceo” numerosas señoras y señoritas de las más distinguidas de Santa Cruz. En 1844 se fundó otra sociedad. “La Constancia”, que debió tener también vida efímera a pesar de su título y de la que tenemos pocos pormenores, sabiendo únicamente que era “literaria y distractiva” y que su presidente era don Antonio Ponte. Funcionando el “Liceo”, que era toda una sociedad de arte y de literatura, un verdadero Ateneo, de una importancia superior, sin duda, al momento en que fue establecido, no nos explicamos esta otra sociedad “literaria y distractiva”. También existía la “Sociedad Económica de Amigos del País, de Santa Cruz de Tenerife”, constituida en 1837 y que tenía su local en los bajos del exconvento de San Francisco.
.....Las dos sociedades rivales, fundadas el mismo año, “El Recreo” y “El Progreso” o “La Aurora”, que acabaron uniendo sus destinos y capacitándose así para mayores y más meritorias empresas, venían sosteniendo desde su fundación una competencia sin precedentes, una extremada rivalidad que las llevada a celebrar sus fiestas el mismo día. La rivalidad de las dos sociedades llegaba a todo Santa Cruz, apasionaba a todos los hogares, y de ella se ocupaba la prensa y eran muchas las personas interesadas en que esta pugna terminara en bien de ambas sociedades. Y en este sentido se hacían gestiones y hasta intervinieron las autoridades, no lográndose el “apaciguamiento” hasta 1861; en que la buena disposición de sus dignos presidentes, don Bartolomé J. Saurín y don Rafael Montesoro, hizo que se llegara a un acuerdo para celebrar sus fiestas en distinto día, interviniendo también en este asunto, de manera destacada, el gobernador civil, don Alonso del Hoyo y Román, que consiguió limar asperezas y así preparar el camino para la unión, que había de efectuarse siete años después.
.....En los años de la rivalidad, los bailes de “El Recreo” y los de “La Aurora” eran brillantísimos y se veían asistidos por todo Santa Cruz, que así prestaba calor y entusiasmo a las dos sociedades que eran promesa de una gran sociedad fuerte e invencible. En 1857, el baile del lunes de Carnaval, de “El Recreo”, fue algo tan extraordinario y apoteósico que se habló de él por largo tiempo, asistiendo todas las autoridades. Todavía dentro de la rivalidad y de la pugna, en 1865, celebraron también brillantes bailes, aunque en noche distinta, en honor del infante don Enrique de Borbón, que aquí se hallaba residenciado por el Gobierno, siendo primero el del Casino que fue magnífico, siguiéndole “El Recreo” y, por último, “La Aurora”.
.....La labor de “El Recreo” en sus primeros años fue tan entusiasta y activa que eran muchos los elogios que se hacían de su presidente don Cirilo Romero y compañeros de junta directiva. “La Fe” decía: “Esta sociedad será en su día una de las primeras de la provincia”. No se equivocó en su vaticinio el periódico santacrucero: “El Recreo" es una de las primeras sociedades del archipiélago, de las de mayor prestigio y de más brillante historial...
.....Con el beneplácito de todos llevóse a cabo la unión de las dos sociedades “enemigas” el 13 de marzo de 1868, denominándose a partir de ese momento, que pudiéramos llamar histórico, “Círculo de Amistad”, nombre sencillo y acogedor que supo arraigar en el alma de la ciudad, aunque por el público se le sigue y se le seguirá llamando “El Recreo”, que fue el que prevaleció de los dos nombres en pugna...¿Y por qué no, el de " La Aurora", que nadie volvió a decir, ni a recordar?
.....En el momento de la fusión ocupaba “El Recreo" la casa número 4 de la calle de la Cruz Verde. “La Aurora” permanencía en la del Tigre, a donde se había trasladado al cambiar de nombre. Hecha la unión, fundidas las dos rivales en una sociedad de más amplios horizontes, entusiasta y próspera, instalóse ésta en la hermosa casa de la plaza de la Iglesia, número 12, que un cuarto de siglo después y en el espacio de una hora, había de destruir un voraz incendio. El nuevo y espacioso local fue acondicionado y decorado con el más esmerado gusto, levantándose en él un magnífico teatro, pintado por don Cirilo Romero, primer presidente de “El Recreo”, y en el que actuaban notables aficionados, algunos de ellos, como la señorita Carmen Tejera y los jóvenes Ángel Domínguez, José Peña y Ernesto Adán, que más que aficionados parecían profesionales.
.....“El Insular” comentaba en estos términos la anhelada unión de las dos populares sociedades: “ La unión habéis proclamado al daros un abrazo de recíproca estimación. La unión sincera y franca de dos sociedades hermanas nacidas en una misma localidad”.
.....Al comenzar su nueva vida el “Círculo de Amistad”, hubo el propósito de convertirlo en un Ateneo popular, lo que en parte ha sido siempre. Organizóse la biblioteca, se prepararon salas de lectura y se dieron conferencias, leyendo los noveles sus trabajos literarios, los miércoles y sábados. Al llegar la noticia de esta innovación a los canarios de América, muchos de ellos se apresuraron a hacer envíos de libros, recibiéndose por aquellos días unos cuatrocientos volúmenes de los más celebrados autores.
.....El “Círculo de Amistad”, sociedad modesta, de tipo popular y democrático, pero de signo ambicioso, se impuso desde el primer momento, como desde el primer momento se había impuesto el primitivo “Recreo”. Se impuso y se hizo necesario en la vida de Santa Cruz, y supo, con dignidad, compartir con el Casino la responsabilidad de “hacer los honores de la casa”, atendiendo y festejando a los visitantes en cuantas ocasiones fue menester. Organizó fiestas, espectáculos, bailes, todo con inusitada brillantez y el más refinado gusto. Fomentó el culto a la música estableciendo academias para su enseñanza y organizando orquestas, masas corales, secciones cómico-líricas, que actuaban en el local social, en el Teatro Principal y en la plaza pública, y unas veces tomando la iniciativa y otras secundando la iniciativa de los demás, pero siempre al servicio de la ciudad, intervino y cooperó en toda la obra artística y patriótica aquí realizada, dentro de un ambiente de confianza y de simpatía que nunca le abandonó.
.....Fueron los bailes del “Círculo de Amistad” la nota “más destacada” de unas múltiples actividades. Desde luego fueron los más populares, los más “ruidosos”, los que más grato recuerdo dejaron en la juventud de varias generaciones. Formaron época los celebrados en la plaza de la Iglesia y los de los primeros años del “Recreo viejo”, en la calle de San Felipe Neri. Tenían un encanto único, una alegría inconfundible que se “desparramaba” por la ciudad, contagiando a todos. ¡Eran una perenne risa, un “rebullir” de máscaras, un alegre sonar de cascabeles, constituyendo ellos solos el más divertido Carnaval!¡Los bailes de “El Recreo”!¿Quién se sustrajo a ellos? ¡Aquél baile de la Concepción, con el que se inauguraba la temporada carnavalesca!¡Y el de Año Nuevo, y el de la Candelaria y los de Carnaval!...
.....Un baile “fuera de programa” por los fines que lo inspiraron y por los elementos que en él intervinieron, fue el celebrado la noche de 1º de enero de 1880, a beneficio de los indigentes, y al que asistieron las primeras autoridades, leyendo poesías alusivas a la fiesta don Juan de la Puerta Canseco, don Alfonso Dugour y Ruz, don José Manuel Pulido, don José Tabares Bartlet, don Antonio Zerolo Herrera y don Miguel Pereyra de Armas, que leyó una muy sentida de Ángela Mazzini. Ese mismo año de 1880, el “Círculo de Amistad”, agradecido a la labor que el general Weyler realizaba a favor de esta ciudad, acordó nombrarle socio de honor, recogiendo y secundando esta patriótica iniciativa de las demás sociedades.
.....En los años de su auge, en la plaza de la Iglesia, el “Círculo de Amistad” sostenía con el mayor entusiasmo y brillantez la afición al teatro. Su sección dramática ponía en escena las más aplaudidas obras, rivalizando con otras sociedades teatrales, como “La Nivaria” y “los Campos Elíseos”, que también realizaban en ese orden magnífica labor. También por esa época, sus bailes, que ya eran famosos, los celebraba en competencia con la “La Tertulia”, importante sociedad fundada en 1875 en la casa de la plaza de la Constitución número 9, donde luego estuvo el Club Inglés.
.....El “Círculo de Amistad”, cuya tradición artística se ha mantenido a través de tantos años, celebrando constantemente fiestas que le dieron merecida fama y acrecentaron su popularidad, organizando siempre valiosas agrupaciones musicales, orfeones, secciones teatrales, celebrada por esos años, en su local social, magníficos espectáculos que tenían el asentimiento y el aplauso de los socios. Un cronista de aquella época decía que estas fiestas las celebrada “El Recreo”, “como en sus mejores tiempos”, con lo que quedaba sentado que todos los tiempos fueron buenos para la vieja sociedad santacrucera.

.....En los anales artísticos y teatrales del “Círculo de Amistad”, figura , entre tantos, el “Orfeón Clavé”, que en 1883 organizó y dirigió el notable maestro catalán don Ramón Torras, que se hallaba aquí y que volvió años después conviviendo de nuevo con nosotros. Este orfeón hizo su presentación en una brillantísima fiesta celebrada ese mismo año en su local social, y dentro también de 1883 la sección lírico-teatral ponía en escena, con franco éxito de público y de crítica, la opereta en dos actos “El Quinto”, letra de don Claudio F. Sarmiento y música del también competentísimo maestro don Mariano Navarro, que vivió largos años en el país.

.....Muchos fueron los espectáculos organizados por el “Círculo de Amistad” a beneficio de mejoras de la ciudad, como fueron también muchos los que celebró con fines caritativos. Los hizo a beneficio de las obras de la plaza del Príncipe, a beneficio del Teatro, a beneficio de la Institución de Enseñanza, la gran obra de don Bernabé Rodríguez, que fue dos veces presidente de la sociedad. Al proyecto de la Económica de crear un Instituto de Segunda Enseñanza, contribuyó con 8.000 reales vellón, igual cantidad que la que aportaba el Casino.

.....El 14 de julio de 1899, a las doce del día, un terrible incendio destruyó en poco más de una hora, la hermosa casa de la plaza de la Iglesia, que era sede del “Círculo de Amistad”, no pudiendo salvar nada de sus enseres. La casa se convirtió en una inmensa hoguera, de aterradoras proporciones, que hizo temer por todos los edificios colindantes, tanto los de la plaza de la Iglesia como los de la trasera y calle de Candelaria, siendo grandísimos los daños sufridos por la casa número 25, de la calle de La Luz (Imeldo Serís); la número 11, de la plaza de la Iglesia y la número 13, de la calle de Candelaria, que empezaron a ser pasto de las llamas.
.....Era en ese momento presidente del “Círculo de Amistad” el notable pintor don Gumersindo Robayna y Lazo, que, afectadísimo por el siniestro, tuvo sin embargo humor para decir que se había quedado de “presidente sin cartera”, añadiendo “que había que activar y llevar a cabo el propósito hacía tiempo planteado de construir un edificio propio para una sociedad que cuenta larga vida y honrosa historia y no debe ni puede morir por este contratiempo”. A estas manifestaciones de optimismo y de claro sentido de la realidad, del honorable “ presidente sin cartera”, contestó el Diario de Tenerife con estas líneas: “Así lo creemos también nosotros y confiamos en el entusiasmo y patriotismo de los socios tantas veces demostrado y que sabrán hacerse superiores a esta desgracia, haciendo revivir el Círculo con vida más robusta”.
.....El “Círculo de Amistad” (sólo de nombre existía en ese momento), solicitó y obtuvo del Ayuntamiento permiso para celebrar una junta general en el Teatro, a la que asistió la casi totalidad de sus socios, entre los que figuraban las más destacadas personas de Santa Cruz. Provisionalmente se instaló en la casa que ocupaba el Círculo Mercantil, en la calle del Castillo, número 90, pasando luego a la número 11 de la calle del Clavel y transladándose algún tiempo después a la espaciosa casa terrera de la calle de San Felipe Neri, que había adquirido, donde volvió a recuperar sus bríos y en cuya huerta trasera había de levantar años después un hermoso edificio, de los mejores con que cuenta la ciudad.
.....Era vieja aspiración del “Círculo de Amistad” tener casa propia. Ya en 1889, siendo presidente don Bernabé Rodríguez (que lo era por segunda vez), se quiso llevar a cabo la tan anhelada empresa, construyéndose el edificio social en el solar que en la calle del Castillo poseía don Santiago de la Rosa (donde luego edificó el suyo la Casa Elder), y cuyos planos, que fueron elogiadísimos, los había confeccionado don Antonio Pintor y Ocete, que acababa de ser nombrado arquitecto municipal. Ignoramos las causas que hicieron fracasar este proyecto, aunque las suponemos. Pero la idea estaba en marcha y la “sociedad de patriotas” había de realizarla algún día...
.....Los años que siguieron al incendio fueron los más difíciles, viéndose en trance de desaparecer la popular sociedad. Puede decirse que los albores del siglo XX la encontraron “aún envuelta” en las llamas que destruyeron su casa en 1892. Falta de socios y de entusiasmo, sin agrupaciones artísticas, exhausta, sólo sostenían su prestigio y el recuerdo de días mejores, los bailes, que eran tradicionales y no dejaron nunca de celebrarse.

.....Esta era la situación del “Círculo de Amistad” al constituirse en el barrio del Toscal la sociedad “XII de Enero”, integrada por el que había sido orfeón de la Asociación Obrera y otras agrupaciones que luego se le sumaron. Esta sociedad juvenil, bulliciosa, “que ya no cabía en el barrio del Toscal”, quiso instalarse en el “Círculo de Amistad”, fundiéndose con la vieja sociedad. Ella aportaba el entusiasmo y la juventud, y el “Círculo de Amistad”, una casa y una historia. La junta general celebrada por el “Círculo de Amistad” la noche de 30 de octubre de 1903, refrendó lo que era aspiración de las dos sociedades. Se hizo la unión, y a partir de aquella noche, la denominación del viejo “Recreo” fue esta: “Círculo de Amistad-XII de Enero”, enlazados los dos nombres como enlazadas quedaban las dos sociedades...

Septiembre de 1954.

 
 
 
certificado del instituto estudios canarios